El Olimpo: Batalla entre dioses y gigantes

El Olimpo: Batalla entre dioses y gigantes

jueves, 18 de mayo de 2017

Penélope

Era la esposa de Odiseo (Ulises), rey de Ítaca, con el que tuvo un hijo llamado Telémaco. Cuando su esposo partió a la guerra de Troya, sabía que permanecería muchos años sola, aún así confiaba en la fuerza de su amor para soportar tan larga ausencia.
Despúes de la Guerra de Troya, Odiseo  tardó diez largos años en regresar a su patria, tan dilatado período provocó que hasta la isla llegara la falsa noticia de su muerte, por lo que Penélope comenzó a verse asediada por multitud de pretendientes, ya que esa boda suponía conseguir el trono de una de las tierras más ricas y prósperas de Grecia.

Penélope no creía que Odiseo hubiera muerto por lo que se negaba a casarse con otro; así, ideó un sistema que prolongara la decisión sobre su futuro matrimonio. Empezó a tejer un sudario para Laertes, padre de Odiseo, que ya era muy viejo, mientras convencía a los aspirantes a su mano que no se decidiría por ninguno antes de haberlo terminado.
Ellos aceptaron este plazo y mientras, Penélope deshacía por la noche el trozo  que había tejido durante el día para ir ganando tiempo. Sin embargo, tal engaño, no era posible mantenerlo por tiempo indefinido y al cabo de tres años, una criada descubrió la trampa, delatándola ante sus pretendientes que decidieron obligarla a elegir. Justo en ese momento fue cuando Odiseo consiguió arribar a las costas de Ítaca, al llegar a palacio se disfrazó de mendigo y solicitó audiencia con la reina, que estaba atribulada, ya que debía elegir un nuevo marido.
Penélope, aconsejada por su hijo Telémaco, decidió que aquel de sus pretendientes que fuera capaz de doblar el famoso arco de Odiseo, se convertiría en su nuevo esposo; uno tras otro todos intentaron dominar el arma de Odiseo y ninguno lo consiguió, salvo un mendigo que observaba la escena desde un rincón. Cuando la hazaña se había cumplido, Odiseo se descubrió ante el temor de los hombres que habían asediado a su esposa, a los que masacró con la ayuda de su hijo.

Tras los veinte años de espera que concluye Penélope, es consideraba símbolo de fidelidad conyugal.