El Olimpo: Batalla entre dioses y gigantes

El Olimpo: Batalla entre dioses y gigantes

miércoles, 19 de octubre de 2016

Cerbero

En griego, Cerbero significa guardián del pozo. Era hijo de los monstruos Equidna y Tifón, y hermano de Ortro. Cerbero era un perro con tres cabezas y cola de serpiente. Según Hesiodo tenía cincuenta cabezas. El nombre de las tres cabezas era: veltesta, tretesta y drittesta, es decir: cabeza izquierda, tercera cabeza y cabeza derecha.

La Eneida de Virgilio, Libro VI (85/86)

Enfrente a do saltaron, guarecido
en la ancha gruta en que a placer se extienda,
el can trifauce con feroz ladrido
los ámbitos atruena que defiende:
viéndole que de víboras ceñido
sacude el cuello y ya en furor se enciende,
narcótico manjar con miel dorado
echa la maga al monstruo espeluznado.

El cual tragó la torta engañadora
con triple boca y con voraz garganta,
y, largo cuanto el ancho donde mora,
le abate el sueño. Con ligera planta
aprovechando la oportuna hora,
a las puertas Eneas se adelanta
y traspone volando la ribera
deaguas que nadie repasen espera.




Hades, el dios del inframundo, era el dueño de tan monstruoso animal y lo utilizaba para vigilar la entrada al Averno. Su función principal era cerciorarse que las almas de los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar. Estaba encadenado a las puertas de tan oscuro lugar y aterrorizaba a las almas cuando entraban. En varias ocasiones fue burlado permitiendo involuntariamente el paso:

  • Orfeo lo durmió plácidamente tocando su lira y accedió para buscar a su amada Eurídice, muerta por la picadura de una serpiente.
  • Uno de los doce trabajos de Heracles consistió en bajar al inframundo y capturar a Cerbero para presentárselo a Euristeo. Hades le concedió a Heracles llevarse al can a condición de no hacerle daño alguno.
  • Hermes, mensajero que lleva las almas al inframundo, logró dormir a Cerbero usando agua del río Lete.
  • Eneas lo dejo dormir dándole tortas de miel con adormideras para acceder al Averno.
  • Psique en su visita al Hades para recoger un poco de la belleza de Perséfone, le suministró al can un pastel de cebada con adormidera para dormirlo y entrar sin problema al reino de la oscuridad.
La Divina Comedia de Dante, Canto VI (tercer círculo)

Estoy en el tercer círculo, el de la lluvia
eterna, maldita, fría y densa:
su cualidad y porfía jamás cambian.

Grueso granizo y agua sucia y nieve
por el aire tenebroso descendiendo;
hiede la tierra cuando recibe esto.

El Cerbero, monstruosa fiera y cruel,
ladra caninamente con tres fauces
sobre la gente que aquí está inmersa.

De ojos rojos, mugrienta y negra barba,
de vientre obeso y manos armadas de uñas:
muerde a las almas, desgarra y hiere.

Las hace aullar la lluvia como a perros 
de un lado hacen al otro su resguardo
los míseros profanos se revuelven.

Al advertirnos Cerbero, el gran gusano, 
abrió la boca y nos mostró los dientes
miembro suyo alguno estaba quieto.

Y mi guía extendió sus manos cautelosas,
cogió tierra y a puñados arrojó 
dentro de las espumosas fauces de Cerbero.

Como hace el perro que la ansiedad ladra,
y se apacigua tras mordiendo el pasto,
que ya solo atiende a devorar;
se cerraron las impuras bocas
del demonio Cerbero, que así perturban
tal las almas, que quisieran verse sordas.